Los ninots y las fallas estaban muy logradas, al contrario de lo que pensaba, están esparcidas por toda la ciudad, incluso por los pueblos de los alrededores. Al lado de cada falla, situán un ninot con el mismo motivo pero más enfocada hacia los niños.
También nos gustaron mucho los castillos de fuegos artificales, los valencianos se lo curraron, te aconsejan ir a verlos desde un puente sobre el Turia, cuando queda poco tiempo para que comience apagan toda la iluminación de la zona y en ocasiones hasta los acompañan con música. Es media hora mirando al cielo, pero la verdad que merece la pena, se te ponen los pelos de punta.
La zona del oceanográfico llama mucho la atención tiene un diseño futurista, incluso los edificios de los alrededores, me quedó la pena de no poder haber entrado, y haberlo visto por dentro, pero bueno creo que para dos días que estuvimos allí nos lo montamos bastante bien, no paramos ni un momento, ya habrá tiempo para la próxima vez. Y lo mismo digo de probar una verdadera paellita valenciana, que en fallas no era el momento ideal para hacerlo, salvo que no te importase pagar una millonada, y que te engañaran como a buenos turistas que eramos, es preferible hacerlo en otro momento en el que la ciudad no esté tan llena.

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